Un vistazo a la genética, algunas implicaciones y aplicaciones (I)

Primero que nada, para entender la genética, habría que explicar qué es un gen exactamente. Los genes son los encargados de determinar cómo va a lucir un individuo (al menos esa parte es innegable, ya que existe un debate muy fuerte sobre otros aspectos de la genética que analizaremos más tarde). En otras palabras, los genes son casi como un libro de instrucciones, con la información suficiente como para poder construir un individuo único cada vez: color de ojos, tamaño de los órganos, color de piel, e incluso podrían ser responsables de ciertos rasgos de la personalidad de cada persona, aunque la comunidad científica no ha podido comprobar o descartar la teoría, lo que ha generado gran polémica en algunos países.
Los genes o bien código genético se encuentran almacenados por millones en los llamados cromosomas, los cuales a su vez están contenidos dentro del núcleo de las células de los seres vivos (se descartan aquí bacterias y virus, ya que los primeros tienen un arreglo único y los segundos, no se podrían considerar seres vivos al carecer de células). Un pequeño error en el código puede provocar un sinnúmero de enfermedades, síndromes, padecimientos, etc. Por ello, la genética se ha convertido en una ciencia muy procurada hoy en día, ya que en ella podría radicar la cura a miles de enfermedades, desde la diabetes al Alzheimer (aunque son suposiciones, no se ha podido lograr, en gran parte por la oposición tan fuerte de la sociedad a la investigación en este rubro).

¿Qué dice la ciencia sobre el rol de los genes en la personalidad?

Se cree que muchas enfermedades, entre ellas muchos síndromes, podrían ser erradicados del planeta por completo si se tuviese más tolerancia sobre la investigación genética. Por ejemplo, se sabe de algunas personas que resultan inmunes a el SIDA (el virus jamás logra provocar el Síndrome de inmunodeficiencia adquirida o SIDA) ya que, por una mutación genética, el VIH, aunque se encuentre dentro de la sangre del individuo, jamás podrá fijarse a las células, lo que impide que se desarrolle el síndrome. También, si no fuese por un defecto conocido como trisomía (3 cromosomas en lugar de 2 por cada par) en algunos pares cromosómicos, no existirían muchos síndromes, como el síndrome de Down. Si se pudiese reparar ese daño cerca del momento de la concepción, en teoría, el síndrome jamás se desarrollaría.

Sin embargo, las implicaciones legales son inmensas. Si se empiezan a manipular los genes, se podría llegar a lo que se está conociendo como “bebés bajo pedido”, es decir, se podría insertar en el código de AND de los bebés por nacer ciertas características que los padres consideraran mejores, como una mayor facilidad para ciertas actividades, para los deportes, etc., lo que al final, dejaría en desventaja a todo aquel que no tuviese acceso a esta tecnología. Peor aún, se está trabajando en el aislamiento de genes que, según algunos expertos, provocan condiciones como la de los psicópatas (individuos que por definición carecen totalmente de empatía), un rasgo característico de los asesinos seriales. Entonces, si se aísla el gen que provoca esta condición, la ley no sería capaz de juzgar tan duramente estas personas, ya que así nacieron, sin nada que pudieran hacer al respecto. Aunque suene de primer vistazo absurdo, hay que recordar que las leyes de muchos países suelen considerar condiciones de inestabilidad mental como factores atenuantes, es decir, que reducen el nivel de “culpabilidad” de un criminal. Por ejemplo, no es lo mismo que una persona, en pleno uso de sus facultades, sea acusado de homicidio, que si una persona con un trastorno de personalidad múltiple y esquizofrenia (que se han dado casos en el mundo donde se combinan) sea acusado de lo mismo; uno parecería más propenso a pertenecer a la cárcel, mientras que otro, a un hospital psiquiátrico. De esta manera, si se llegase a la conclusión de que los asesinos seriales también están enfermos. Esto desde luego es muy arbitrario, ya que si bien las pruebas sobre la influencia de los genes sobre la personalidad de un individuo son bastante contundentes, aunque algo escasas (ya se discutirá en otro post), no todos los psicópatas son asesinos seriales (aunque todos los asesinos seriales sí son psicópatas), lo que claramente demuestra que sí tienen capacidad para decidir, en mayor o menor medida. Desde luego, queda a criterio de quién lea esta líneas.

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