Sobre infartos al corazón o infartos de miocardio

Creo que a estas alturas de la vida -a no ser que alguien de los que estén leyendo este artículo de salud tenga 4 años…- todo el mundo sabemos bien -lamentablemente- lo que es un infarto al corazón o también llamado infarto de miocardio. Unos lo sabemos por mera cultura, lo hemos estudiado en el colegio, lo hemos escuchado en algún canal de la televisión, o, -ojalá no- pero… -peor aún- hemos tenido que vivir un caso cercano de cerca, un Padre, un Abuelo …un Marido. Esperemos que ese no sea el motivo por el cuál has llegado hasta este artículo médico y este nuestro blog de salud. De corazón te lo digo (y si, nunca mejor dicho).

Pero… ¿qué es exactamente un infarto? Bueno, siendo “un poco técnicos” es la sensación de angustia mortal que uno siente cuando el músculo cardíaco (también llamado él corazón) se queda sin oxigeno, se ahoga en una piscina de sangre. Trágico, pero no necesariamente mortal si se coge a tiempo.
Quien os esta escribiendo este artículo, el redactor -Os saludo a todos- se le encoje un poco el corazón al estar escribiendo este artículo… ¿y por qué? bueno, no sé, creo que escribiendo este artículo y lo que iba a escribir a continuación a mermado un poco en mi y me a hecho dar cuenta de que quizás debería de cambiar mis hábitos para intentar prever así un ataque al corazón… una de las cosas más importantes es comer de manera sana y hacer deporte o ejercicio.
Mayoritariamente existen unos digamos, “motivos estándar” por los que el infarto de miocardio puede ser causado, las causas de un infarto al corazón vienen a ser debido a la formación de placas de grasa en el interior de esas paredes imaginarias que tienen las arterias coronarias.
Es decir, imaginaros vuestra arteria, de repente se convierte en una… llamémosla “tubería”, esa tuberia, se atasca con grasa, como la tubería del WC de casa que se atasca y lo que hagamos en el lavabo “no baja”, se queda ahí, pues, básicamente así a grandes rasgos -y como para explicárselo a un niño pequeño- la causa de un infarto al corazón vendría a ser muy similar… las arterias se llenan de grasa y el corazón llega un momento que colapsa “PUM”. 
Después entrarían también en juego la formación de coágulos que podrían taponar también las arterias, y, por supuesto, depende también muchísimo de la resistencia, la fuerza y la “construcción” de nuestro propio músculo corazón. Si nuestro corazón es débil y -además- tenemos cierta grasa merodeando por nuestras arterias y corazón, pues… lo siento, pero… mala cosa, muy mala cosa.
Es una enfermedad que por algún motivo que Dios sabe, es muchísimo más propensa en los hombres que en las mujeres. Mientras 1 de cada 10 hombres puede llegar a tener un infarto de miocardio, tan solo 1 de cada 17 mujeres tiene posibilidades de sufrir un fallo del corazón, o un fallo en el corazón. …luego se quejan de machismo -ejem… Bromas tontas o realidades inteligentes a parte, al cumplir cierta edad, al rededor de los 60, queramos o no, y aunque de jóvenes tuviéramos el corazón más sano de la clase, nuestro musculo, puede irse marchitando, desgastando, al igual que un coche… al fin y al cabo el corazón es nuestro motor, el motor humano ¿verdad? así que realmente… si nos toca, nos toca, si nos toca, nos tocó y no podemos hacer nada, en esta vida venimos y nos vamos…
Lo que si podemos hacer es intentar cambiar nuestro método de vida para poder así luchar al menos contra esa opción que tenemos ahí siempre delante, la cual es el infarto al corazón. En futuros artículos hablaremos sobre como prever los ataques al corazón o infartos de miocardio, preverlos en si no es posible, pero si al menos restarle al ‘destino’ algo de tiempo, o incluso, por qué no, ganarle la partida de ajedrez a Dios, y, morir felices, no de sopetón, al notar que nos duele el corazón.

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  1. Anonymous, comentó hace 5 años:

    estaba buscando información y menos mal que he topado con esto!
    me quedo a la espera de que pong´is algo sobre como prevenirlos a ver si mi marido me hace caso de una vez.