Los males de la telefonía móvil

Los teléfonos celulares están acogiendo cierta mala fama entre el público que los compra, a pesar de sus servicios que ya son casi indispensables para sostener una vida activa en una sociedad que se encuentra cada vez más apresurada en su agitado ritmo.

Esto se debe a las afecciones que provocan en la salud, ya que además de ser acusados de aumentar el riesgo de contraer cáncer por la radiación que emiten, está comprobado que ocasiona problemas en los huesos, principalmente en las manos, a causa del uso frecuente por demás. También fomenta la incapacidad de exponerse al público -aunque también puede disparar la exposición de la privacidad-, pues las relaciones se tornan más impersonales, aunque esto último también se ve empeorado por la adicción generada por el exceso en la conexión a Internet y las relaciones virtuales que se sostienen en el mundo cibernético.

Este instrumento perjudica también el nivel de atención y concentración que es capaz de crear el usuario. Esto bien puede comprobarse en la irresponsabilidad en aumento de los peatones y conductores de vehículos en las calles, pues ejercen sus movimientos sin ningún cuidado al estar distraídos enviando un mensaje de texto, sin advertir que pueden cometer un accidente de tránsito. Este mal tiene mayor incidencia en los niños, ya que la dificultad en la concentración desemboca en el nacimiento de conflictos en los procesos de aprendizaje, causando hiperactividad en algunos casos.

El olvido del práctico artefacto provoca un alto nivel de ansiedad que puede llegar a ser angustiante, pues la persona experimenta una sensación de incomunicación total, incluso de desnudez y desprotección ante la sociedad que fácilmente puede transformarse en estrés.

Han aumentado en la población trastornos catalogados como “sencillos”, en donde la opinión pública habilita la automedicación. Esto ocurre cuando se sufren fuertes dolores de cabeza y migrañas suministrándose erróneamente diversos analgésicos para el dolor, cuando se padece insomnio y se tienen sueños con la recepción de llamadas telefónicas, zumbidos constantes en los oídos, entre otras enfermedades crónicas y de mayor gravedad, lo cual se halla avalado por el estudio de varios profesionales médicos y puedes comprobarlo haciendo click aquí.

Análisis más recientes –y retomando el comienzo de esta nota informativa- también determinaron que tener entre las manos un teléfono, apretando sus teclas para enviar mensajes durante un período de tiempo largo e ininterrumpido, como muchos adolescentes hacen a lo largo del día, acelera la adquisición de enfermedades localizadas en los huesos como artritis y reuma.

Otro dato útil, es que el presente artículo puede extenderse a la usanza compulsiva del ordenador, aunque éste genera aún peores resultados debido al violento maltrato hacia la columna vertical por la mala posición, la obesidad enfatizada por un cuadro severo de sedentarismo y las preocupantes alteraciones en la visión.

Si bien esta información es de suma importancia para el cuidado de la salud, cabe destacar que todo vicio y exceso provoca inconvenientes en el organismo, pero si una persona se autorregula y sabe mantener el control sobre los aparatos tecnológicos, sin qué estos la dominen, entonces todo lo anteriormente mencionado puede prevenirse o tratarse a tiempo.

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