El estrés en los niños

Si bien es cierto que todo padre siempre desea lo mejor para un hijo, y tiene de su  futuro y vida una gran expectativa, muchos padres, sin embargo, presionan de alguna manera a que su niños alcancen esas metas muy pronto o que sean mejores que el resto. Esto produce que su rendimiento sea menor a sus capacidades y que se sientan abrumados, desencadenando una serie de problemas, entre ellos el estrés y sus consecuencias.

El estrés en los niños

El estrés se conoce como la reacción del organismo  ante una situación amenazante o de demanda incrementada, en la que intervienen diversos mecanismos de defensa para afrontarla. Esta reacción en realidad es natural y necesaria para la supervivencia, aunque en la actualidad se confunde como una patología. Esto se debe a que las reacciones antes mencionadas, en vez de darse de forma natural y ser beneficiosas, se dan en exceso y desatan una serie de anomalías en el organismo, física y psicológicamente.

El estrés en los niños en los últimos años se ha incrementado debido al estilo de vida que se ha implementado.  Este,  entonces, puede causar diversas consecuencias, que se manifiestan mediante algunos síntomas, como pueden ser:

Se muestran  temerosos, tienen poca confianza en sí mismos, se preocupan excesiva e innecesariamente, entran en cuadros de tristeza, ansiedad, postergan los deberes y bajan en el rendimiento escolar. Su temperamento se exalta y pueden llegar a molestar a otros niños.

En la parte física presentan síntomas como dolor de cabeza, dificultad para dormir ( es frecuente también las pesadillas), mojan la cama de manera recurrente, bajan en el apetito y cambian su habito de alimentación.

Para poder evitar que el niño llegue a ese punto, se recomienda algunas acciones que puede seguir para bienestar del menor.

  • No debe presionar a los niños para que adquieran habilidades antes del tiempo adecuado.
  • No es recomendable que comparta y transmita problemas de adultos a los niños, como por ejemplo problemas económicos.
  • Enséñeles a ellos también puedan valerse por sí mismos y que aprendan a resolver gradualmente sus problemas, no se encargue de resolverlos todo usted mismo.
  • Finalmente trate en lo posible de no sobrecargar sus actividades y darle espacio para la recreación y el juego.

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